Melina Barrera, ilustrado por Miren Asiain Lora

Suele decirse que de todos los errores se aprende algo, que un tropezón no es caída, que no
hay mal que por bien no venga. ¡Vaya si será cierto! Prueba de esto es la historia de
Stephanie Tatin, una cocinera francesa que en plena Belle Époque quemó las manzanas de
una tarta y, para solucionar el percance, tuvo una idea que se convirtió en un postre muy
famoso: la Tarte Tatin. O el tropiezo de Pascual Baylon, un fraile mexicano que en la
época colonial de Puebla, volcó sin querer los ingredientes que llevaba en un fuentón
adentro de la olla en la que se cocinaban las aves para un banquete. Su traspié fue el origen
del mole.


Éstas y otras leyendas del mundo en torno de la cocina están reunidas por Melina Barrera
en su primer libro, Diez gotitas de azar. Una decena de historias de recetas nacidas como
producto de un accidente culinario, de la distracción de un cocinero o simplemente del azar,
que circularon de boca en boca y sobrevivieron en las diferentes cocinas del mundo a través
del tiempo.


Arroz con azafrán, tapas, cucuruchos, crêpes Suzette y cookies con chips de chocolate,
entre otras, forman parte de este recetario que adaptó las fórmulas al paladar infantil.
Y como todo buen plato de comida primero entra por los ojos, las ilustraciones de Miren
Asiain Lora que acompañan estas leyendas y recetas resultan tan bellas como poéticas. Se
presenta así este menú delicioso, pensado para leer y degustar en familia.
—–
“… Las hojas tiñeron el agua del color del oro y perfumaron el sueño del
emperador que, al despertar, recitó un poema y probó en un cuenco aquel
extraño néctar. La bebida era amarga y dulce a la vez, cálida y refrescante,
áspera y delicada. Misteriosa. Así fue como, por la brisa y el azar, un
emperador con cuerpo de hombre y cabeza de buey descubrió el té…”
-Sueño de una tarde de primavera, leyenda china del té.
“… En una ocasión, el presidente invitó a un embajador extranjero a
almorzar a su residencia y pidió que para el encuentro prepararan la sopa
de siempre. Se lamentaba la cocinera por no poder lucirse aquel día con
alguna de sus especialidades: carnes, pescados, aves. No se dio cuenta de
que, mientras repasaba de memoria las mejores recetas, echaba más y
más harina de maíz en la japepo, una olla de hierro. Cuando reparó en su
descuido, el líquido se había transformado en pasta. Así se le ocurrió la
idea de convertir la sopa en un pastel dorado…”

La sopa de las cuatro estaciones, leyenda de la sopa paraguaya.

 

Páginas: 48

Medidas: 17,5 x 23,5 cm

Edición: Tapa dura

Editorial: Periplo

DIEZ GOTITAS AL AZAR

$1.090
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Melina Barrera, ilustrado por Miren Asiain Lora

Suele decirse que de todos los errores se aprende algo, que un tropezón no es caída, que no
hay mal que por bien no venga. ¡Vaya si será cierto! Prueba de esto es la historia de
Stephanie Tatin, una cocinera francesa que en plena Belle Époque quemó las manzanas de
una tarta y, para solucionar el percance, tuvo una idea que se convirtió en un postre muy
famoso: la Tarte Tatin. O el tropiezo de Pascual Baylon, un fraile mexicano que en la
época colonial de Puebla, volcó sin querer los ingredientes que llevaba en un fuentón
adentro de la olla en la que se cocinaban las aves para un banquete. Su traspié fue el origen
del mole.


Éstas y otras leyendas del mundo en torno de la cocina están reunidas por Melina Barrera
en su primer libro, Diez gotitas de azar. Una decena de historias de recetas nacidas como
producto de un accidente culinario, de la distracción de un cocinero o simplemente del azar,
que circularon de boca en boca y sobrevivieron en las diferentes cocinas del mundo a través
del tiempo.


Arroz con azafrán, tapas, cucuruchos, crêpes Suzette y cookies con chips de chocolate,
entre otras, forman parte de este recetario que adaptó las fórmulas al paladar infantil.
Y como todo buen plato de comida primero entra por los ojos, las ilustraciones de Miren
Asiain Lora que acompañan estas leyendas y recetas resultan tan bellas como poéticas. Se
presenta así este menú delicioso, pensado para leer y degustar en familia.
—–
“… Las hojas tiñeron el agua del color del oro y perfumaron el sueño del
emperador que, al despertar, recitó un poema y probó en un cuenco aquel
extraño néctar. La bebida era amarga y dulce a la vez, cálida y refrescante,
áspera y delicada. Misteriosa. Así fue como, por la brisa y el azar, un
emperador con cuerpo de hombre y cabeza de buey descubrió el té…”
-Sueño de una tarde de primavera, leyenda china del té.
“… En una ocasión, el presidente invitó a un embajador extranjero a
almorzar a su residencia y pidió que para el encuentro prepararan la sopa
de siempre. Se lamentaba la cocinera por no poder lucirse aquel día con
alguna de sus especialidades: carnes, pescados, aves. No se dio cuenta de
que, mientras repasaba de memoria las mejores recetas, echaba más y
más harina de maíz en la japepo, una olla de hierro. Cuando reparó en su
descuido, el líquido se había transformado en pasta. Así se le ocurrió la
idea de convertir la sopa en un pastel dorado…”

La sopa de las cuatro estaciones, leyenda de la sopa paraguaya.

 

Páginas: 48

Medidas: 17,5 x 23,5 cm

Edición: Tapa dura

Editorial: Periplo